Wednesdays Were Super Special

Wednesdays Were Super Special

Monse — The guards at the detention center in Eagle Pass, Texas, said they were punishing us for entering the country illegally. They'd make us take scalding hot showers. The shower handles said hot and cold but only hot water would come out. At first, the water felt nice. But then the water would burn and we'd come out with our skin red and irritated. They'd turn up the air conditioner to get the area as cold as they could get it, and my body would shiver.

At night, they'd keep the air conditioner set to super cold; during the day they'd sometimes turn it off. It was an unbearable heat. The building was made of metal, making the brutal Texas heat even worse. There were 60 or 70 of us in a giant warehouse full of beds. You could smell the sewage and other bad odors. When they transported us to the courthouse, they would handcuff us, shackle our feet, and cover our mouths with masks. Some women would ask why they cover our mouths and the guards would say it was because we were dirty and full of diseases. They had locked us up with criminals who had committed horrible crimes — and they treated us all that way.

They would wake us up at four in the morning. We'd make our bed and get ready for breakfast. If one person did not do everything exactly right, they would punish us all. They would feed us rotten food. Sometimes we would stop eating for a few days but after awhile, you would just be too hungry and so you would eat whatever they served. The milk was spoiled, the few potatoes that floated in water smelled rancid and tasted bad, the tortillas were hard and the oatmeal was dry. They would serve the same for lunch. For dinner, they would serve a sandwich or a piece of ham, more oatmeal and tortillas, and beans. We all would look forward to breakfast on Wednesdays. They would serve us pancakes with a little butter and syrup, and more dry oatmeal, and rotten oranges. Wednesdays were super special. 

Why would they punish us that way? The whole experience has been a bit difficult for me. [After about a month], I left the detention center a bit traumatized. I had nightmares for more than one year.

Los Miércoles Eran Súper Especial

Monse — Los guardias del centro de detención en Eagle Pass, Texas, dijeron que nos estaban castigando por entrar al país ilegalmente. Nos hicieron tomar baños de agua caliente hirviente. Las llaves de la regadera marcaban que el agua era caliente y fría, pero sólo salía agua caliente. Al principio, el agua se sentía bien. Pero entre poco el agua quemaba y salíamos con nuestra piel roja e irritada. También le subían al aire acondicionador hasta los mas alto que se podía para mantener el área bien frío, y mi cuerpo me temblaba.

Por la noche, mantenían el aire acondicionador muy frío; durante el día, a veces lo apagaban. Fue un calor insoportable. El edificio era de metal, haciendo que el calor brutal de Texas aún peor. Había 60 o 70 de nosotras en un almacén gigante llena de camas. Se podía oler el agua del drenaje y otros malos olores. Cuando nos transportaban a la corte, nos esposaron de manos y pies, y nos pusieron cubre bocas. Algunas mujeres preguntaron por qué nos cubren la boca y los guardias decían que era porque éramos sucias y llenas de enfermedades. Nos habían encerrado con delincuentes que habían cometido crímenes horribles — y nos trataron todas de esa manera.

Nos despertaban a las cuatro de la mañana. Hacíamos nuestra cama y nos preparábamos para el desayuno. Si una persona no vía echo todo exactamente correcto, nos castigaban a todas. Ellos nos daban comida podrida. A veces comíamos por unos días, pero después de un tiempo, es demasiado el hambre y comíamos lo que sirvieran. La leche estaba echa a perder, las pocas papas que flotaban en agua olían rancias y tenían un sabor malo, las tortillas estaban duras y la avena estaba seca. Nos servirían lo mismo para el almuerzo. Para la cena, nos daban un sándwich o un pedazo de jamón, más avena y tortillas, y frijoles. A todos nos gustaba el desayuno del miércoles. Nos servirían panqueques con un poco de mantequilla y mermelada, y más avena seca y naranjas podridas. Los miércoles eran súper especial.

¿Por qué nos castigaban de esa manera? Toda la experiencia ha sido un poco difícil para mí. [Después de un mes], me salí del centro de detención un poco traumatizada. Tuve pesadillas por más de un año.

Always a Warrior

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Questions Without Answers

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