We Started a Shelter

We Started a Shelter

Madre Margarita — We started this shelter in 1999 after seeing so many people roaming the streets at night in Tijuana after being deported. The people of Tijuana and the people of the United States opened their hearts and worked together to address the needs of migrants who were hungry and found themselves alone in an unfamiliar place. 

Today, we serve over 1,000 breakfasts per day. We also help with legal aid and free phone calls to family back home whether it’s in Mexico or Central America. We offer showers and an opportunity to change into clean clothes, get a haircut, and obtain basic medical care. Ultimately, we help restore dignity to the person who has fallen and now finds himself in the most adverse conditions. 

We understand why they fall, we understand. We are talking about the migrant who comes from the south, one who flees violence and extreme poverty, one who wants to find the best for his family, for his people, for himself. We recognize the frustration he feels from attempting and often failing to cross, of getting stuck here, of being deported after working 10, 15, 20, 30 years in the United States, who is yanked from the street because he’s caught driving without a license, or driving after having a beer or two. 

The majority of people we see are not lifelong delinquents nor have they committed a violent crime. They’re people whose minor transgressions have been magnified by the United States and now find themselves here with their lives turned upside down.

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Madre Margarita — Iniciamos el desayunador en 1999 después de ver a tanta gente deambulando por la noche en las calles de Tijuana, después de haber sido deportados. La gente de Tijuana y la gente de los Estados Unidos abrieron su corazón y trabajaron juntos para ayudar en las necesidades de los migrantes que se encontraban hambrientos y solos en un lugar desconocido para ellos.

Actualmente servimos más de 1,000 desayunos por día. También los ayudamos con asesoría legal y llamadas telefónicas gratuitas para llamar a sus familiares en México o Centro América. Les ofrecemos una ducha y la oportunidad de cambiar su ropa por prendas limpias, hacerse un corte de cabello y obtener atención médica básica.  En última instancia, ayudamos a reestablecer la dignidad a las personas que han caído y se encuentran así mismas en las condiciones más adversas.

Entendemos porque han caído, lo entendemos. Hablamos de los inmigrantes que vienen del sur, de aquellos que sufren violencia o extrema pobreza, aquellos que quieren lo mejor para su familia, para su gente, para ellos mismos. Reconocemos la frustración que sienten de intentar y fallar cruzando la frontera, de quedarse detenidos aquí, de ser deportados después de trabajar 10, 15, 20, 30 años en los Estados Unidos, aquellos que son tomados de las calles porque fueron sorprendidos manejando sin licencia para conducir o manejando después de haber tomado una o dos cervezas.

La mayoría de la gente que vemos aquí no son delincuentes, no han cometido crímenes violentos. Son personas cuyas transgresiones menores han sido magnificadas por el gobierno de los Estados Unidos y que ahora se encuentran así mismos con su vida puesta de cabeza.

We Come Together

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Unfair and Tragic

Unfair and Tragic