A Spiritual Crisis

A Spiritual Crisis

Roberto — I arrived in Tijuana in October 2015 from the state of Oaxaca. I was undergoing a spiritual crisis. The plan was to backpack through Baja California and cross into the United States. I was robbed while sleeping on the beach in Rosarito. When I woke up, my backpack and everything in it was gone.

I walked around for awhile, growing hungry and thirsty. I had never asked for money and I was embarrassed to ask but I did not even have one peso. I had no way to call home. I asked a security guard what I should do. He said to go into the Burger King and find a cup so I could steal a drink from the soda fountain. He told me there were shelters in Tijuana that could help me. He gave me 18 pesos which I used to take the bus here. Conditions in some shelters are difficult — I wasn’t prepared to spend the night among street-hardened or the addicted. I chose to spend that night on the streets.

I came to the [Desayunador Padre Chava] shelter the following morning. I attended morning Mass and a religious service after that. That’s when I knew I wanted to stay.

I was able to call home and request personal documents taken during the robbery. Without identification, you can’t do anything. Over the next few weeks, while I waited for the documents to arrive, I saw the work being done here. I had wanted to enter the field of social work and so I made a one-year commitment to serve.

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oberto — Llegué a Tijuana en octubre del 2015 desde el estado de Oaxaca. Estaba atravesando una crisis espiritual. El plan era viajar de mochilero a través de Baja California y cruzar a los Estados Unidos. Me robaron mientras dormía en la playa de Rosarito. Cuando desperté mi mochila y todo lo que había en ella se había ido.

Caminé por un rato mientras mi hambre y mi sed aumentaban. Nunca había pedido dinero en la calle y tenía vergüenza de hacerlo incluso no teniendo conmigo un solo peso. No tenía forma de llamar a mi casa. Le pregunté a un guardia de seguridad que podría hacer. Me dijo que entrara a Burger King, consiguiera un vaso y así podría robar soda de la máquina expendedora. Me contó que habían albergues en Tijuana que podrían ayudarme, me dio $18 pesos que usé para tomar el camión. Las condiciones en algunos albergues son difíciles, no estaba preparado para pasar la noche al lado de personas en situación de calle o con problemas de adicción. Preferí pasar la noche durmiendo en la calle.

Llegué al Desayunador Padre Chava la siguiente mañana. Presencié la misa de ese día y participé en el servicio que ofrecen, fue cuando supe que quería quedarme aquí.

Pude hablar a mi casa y pedir todos los papeles que perdí durante el robo. Sin identificación no puedes hacer nada. Con el paso de las siguientes semanas, mientras esperaba la llegada de mis documentos, vi el trabajo que hacían aquí y quise ingresar al área del servicio a los demás, así me comprometí a un año de trabajo voluntario. 

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